Nuestro Equipo
Es un joven de 20 años muy ocupado. Estudia ingeniería de tiempo completo, apoya la nueva iglesia de su papá los sábados y los domingos trabaja en un exclusivo club deportivo local. Él ama a Dios y Dios lo ha bendecido de muchas maneras.
Andrey necesitaba levantar más dinero para pagar su Universidad. El lugar en donde trabaja tiene un programa de beca que consiste en que sus ahorros son doblados. A medida que Andrey anima y ayuda a 18 niños que se reúnen cada martes en la sala de su pequeño apartamento para hacer y empacar pinchos de gomitas, galletas, y brownies, también hace unos para su propia venta. Recientemente, Andrey me dijo, “Jim, estoy tan emocionado de formar un negocio ahora que soy joven. Este siempre ha sido mi sueño y tengo el apoyo de mi Papa Dios quien me apoya en todo lo que hago y quien me dijo que soy como – un árbol plantado junto a fuentes de agua, que da fruto en cada estación y que la hoja no se cae que cualquier cosa que haga prospera –. Estaba hablando con los miembros del club en donde trabajo y me dijeron que estoy en la mejor edad de tomar riesgos para empezar un negocio. Ellos vieron que no tengo nada que perder, no tengo hijos o familia que depende de mí. ¡Tengo otra idea de negocio que voy a comenzar pronto! Y he visto la mano de Dios en mi vida y en lo que estoy haciendo. Imagínate que este fin de semana estaba vendiendo sándwiches, galletas y pinchos de gomitas y con las ganancias de la venta, ¡más los ingresos de mi salario genere $1.000.000 pesos (más de un sexto de un salario mínimo mensual) en tres días! ¡Es duro y requiere sacrificio, pero vale la pena el esfuerzo! Quiero motivar a los niños del programa para que también hagan su negocio. Vamos a establecer grandes metas y hacerlos que se muevan y estoy usando mi propio ejemplo con ellos.
Karen Gómez tiene 23 años y es Administradora de Empresas. Ella está involucrada en el ministerio de su familia que incluye una pequeña iglesia y una fundación en un barrio pobre en el sur de Bogotá. Cada sábado, ella ayuda a sus padres y a su hermana mientras trabajan con más de 60 niños.
Cuando el papa de Karen comenzó con los CLUB YES con los niños de su comunidad, Karen fue naturalmente atraída hacia el trabajo y poco tiempo después, Investing Hope la contrato para manejar el programa en esta comunidad. Un año ha pasado y Karen esta ahora facilitando 15 grupos en un sector pobre de Bogotá. Karen expresa que debido a que ella es administradora de empresas: “había un deseo dentro de mi corazón de implementar un taller de emprendimiento con los niños, pero nosotros no teníamos la estructura y los recursos para hacerlo. Al ver los resultados positivos que el programa está teniendo, me enamore del proyecto. El trabajar con este proyecto ha sido una experiencia muy gratificante y edificante al ver como Dios apoya el trabajo que estamos haciendo y como los niños y sus familias están cambiando su mentalidad hacia el trabajo. Pueden ahorrar gran cantidad de dinero en poco tiempo con su trabajo y dedicación. Estoy motivada de saber que esta semilla que estamos plantando en estos pequeños va a dar fruto en unos pocos años cuando se conviertan en jóvenes y adultos transformados en buenos administradores, emprendedores, organizados, exitosos y temerosos de Dios. Le doy muy profundas gracias a Dios y a Investing Hope por la oportunidad que me han dado al hacer este hermoso trabajo.